Cuentos del Basico Gaukhar

El astuto Aldar-kose

bai: una persona muy rica
aul: un pueblo

Vivía en una aul el astuto Aldar-kose. Sus ojos eran afilados, sus piernas rápidas, sus brazos ágiles y su mente aún más rápida. A Aldar-kose le gustaba bromear y reír, especialmente sobre los tontos y los tacaños. No tenía riquezas, pero con astucia hizo su propia cena.

Zhatyr-bai era una persona ambiciosa y estúpida. Sus rebaños eran grandes, los empezabas a contar al amanecer y terminabas al atardecer. Llegó a él, de alguna manera, Aldar-kose y le dijo:

-Venerable bai, tengo dos rublos, pero no tengo donde guardarlos. Camino, tengo dinero en mi mano, mi mano está cansada y quiero deshacerme de este dinero. ¿Puedes ayudarme?

-Vamos, vamos, te ayudo. - Bai estaba feliz. - ¿Dime cómo?

-Véndeme un cabrito por dos rublos", dijo Aldar-Kose.

Pensó Bai: "Bueno, te lo puedo vender". Cogió a un cabrito cojo, delgado, casi vivo, que estaba a solo dos días antes de su muerte y se lo dio a Aldar-Kose:

-Tómelo, aunque es una pena regalarlo. Un buen cabrito. Dame los dos rublos.

Aldar-Kose tomó al cabrito y guardó el dinero en su puño:

-Sabes qué, respetable Bai. Cambié de opinión. Toma dos rublos y el cabrito del trato y dame un corderito.

Bueno, un buen intercambio, -pensó Bai- dos rublos e incluso el cabrito- y fue a coger un corderito. Cogió el más pequeño y se lo dio a Aldar-kose:

-Aquí, tómalo. Un buen corderito. Dame dos rublos y un cabrito.

Aldar-kose tomó el corderito, pero no le dio a Bai ni el dinero ni el cabrito.

-Sabes qué, respetable Bai, cambié de opinión. Toma dos rublos, un cabrito y un corderito y dame una cabra.

-Un buen intercambio, -pensó Bai- Dos rublos, un cabrito y un cordero. Fue a coger una cabra. Cogió la más delgada y se la dio a Aldar-kose.

-Aquí, tómala, es una buena cabra. Dame dos rublos, un cabrito y un corderito.

-Espera, espera, respetable Bai -dijo Aldar-kose. Cambié de opinión. Toma dos rublos, un cabrito, un corderito y una cabra y dame solo un carnero, pero déjame elegirlo.

-Este intercambio es más rentable que todos los demás -pensó Bai encantado-. Dos rublos, un cabrito, un corderito y una cabra. ¡Y todo por un carnero! Y le dijo a Aldar-kose:

-Bueno, elige.

Aldar-kose eligió el carnero más grande y gordo y a cambio le dio a Bai dos rublos, un cabrito, un corderito y una cabra. Se echó al carnero sobre sus hombros y se fue, y bai Zhatyr riéndose, frotándose las manos, dijo:

-¡Bueno, qué tonto es Aldar-kose! ¡Tanto dio por solo un carnero!

Así que Bai no entendió que él había sido el engañado.


Gaukhar

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